Coleccionismo de exlibris

El coleccionismo de exlibris comienza a final del siglo XIX. Al principio se limitaba al ámbito de los bibliófilos, quienes intercambiaban entre si sus respectivas “marcas de propiedad”. Tras la Exposición Universal de París, del año 1898, donde su Biblioteca Nacional aportó una colección compuesta por mas de 10.000 ejemplares, la afición toma nuevo impulso proliferando ampliamente el número de entusiastas de este tipo de coleccionismo. Surgen entonces publicaciones especializadas a la vez que numerosos bibliófilos incrementan los encargos a artistas gráficos de tiradas destinadas exclusivamente para el intercambio.