El antecedente más antiguo que se conoce del exlibris es una tablilla egipcia de barro cocido que se conserva en el Museo Británico y que contiene una inscripción jeroglífica que indica la pertenencia a la biblioteca del faraón Amenofis III. Este faraón gobernó Egipto en el periodo comprendido entre el año 1391 y 1353 (a.C.).

En la Edad Media aparecen las primeras marcas manuscritas sobre los códices, pero el exlibris, tal como hoy lo conocemos, surge a la vez que la imprenta y su evolución va ligada al arte de imprimir. Es en Alemania donde se sitúa el nacimiento del exlibris, considerándose como el primero documentado el del clérigo Knabensberg, conocido como Hans Igler (Juan Erizo). Se trata de un exlibris que representa un puercoespín comiendo unas flores silvestres, y se estima que data del año 1450 (aproximadamente).